viernes, 9 de noviembre de 2012

Noticia: Encuentran en Armenia el zapato más antiguo

El hallazgo en Armenia del zapato más antiguo de toda la prehistoria es uno de ellos, pues el mismo ha sido hallado en un impecable estado de conservación en una cueva armenia, y es sin dudas una de las noticias científicas más relevantes de la semana. El descubrimiento se publica en PLoS One, y fue descubierto por el arqueólogo Ron Pinhasi del Colegio Universitario de Cork, quien lideró la investigación. 



De talla 37, el zapato lo podemos apreciar arriba (y en la foto tras el continuar leyendo), y está confeccionado a partir de cuero de vaca y cordeles que lo atan en su totalidad, y el pasto que contiene en su interior permitió datar al artefacto.

Concretamente este zapato tiene entre 5.637 y 5.387 años antes del presente, y gracias a las condiciones de la cueva (que son uno de los lugares que favorecen la mejor conservación de las evidencias del pasado) el zapato pudo conservarse de forma ejemplar.  



Noticia: Conozcan el misterioso círculo de más de 2000 años de antigüedad en el centro de Miami

Uno de los grandes misterios arqueológicos de las últimas décadas fue hallado en el lugar menos previsto, el centro de la ciudad de Miami, donde una demolición reveló algo que aún intriga a arqueólogos y científicos.




Todo comenzó en 1998 cuando el constructor Michael Bauman compró un complejo de apartamentos de los 50 con planes de demolerlos y construir condominios de lujo en su lugar. Sin embargo la prospección arqueológica que forma parte de la rutina en este tipo de situaciones reveló algo que pondría alto a sus planes y llamaría la atención de arqueólogos de todo el mundo.

Se trataba de cientos de agujeros que contenían dientes, huesos y herramientas,  de los cuales dos docenas formaban  un círculo perfecto de 12 metros de diámetro. Pruebas de radiocarbono en la madera permitieron estimar la antigüedad del yacimiento en 1800-2000 años, convirtiéndolo en la estructura prehistórica (para ese tipo de civilización) más antigua de su tipo en la costa Este de los Estados Unidos.

Este descubrimiento es también el único ejemplo conocido en los Estados Unidos de una civilización prehistórica que construyese una estructura en un lecho rocoso. Aunque su significado aún permanece desconocido, los estudios continúan y el sitio sigue preservado para futuras generaciones que tal vez logren comprender su propósito.

Nota: A pesar de técnicamente el período no es considerado la prehistoria mundial, la civilización que habitó esa zona durante ese período no dejo registros escritos acerca de su existencia por lo cual puede considerársela prehistórica. Se presume que se trataba de una cultura oral que transmitía sus tradiciones sin emplear la escritura y por lo tanto califica como prehistórica.



Noticia: Hallan en Stonehenge un juguete del niño prehistórico

Stonehenge es  uno de los lugares más misteriosos de nuestro planeta. Y esta aseveración está totalmente justificada. Las hipótesis en torno a Stonehenge son incontables, y si hace unos meses se lo creía una necrópolis, más recientemente se trajo a colación su uso como centro de sanación, y ahora como un centro de cremación, lo cual no hace más que distorsionar la polémica volviéndola un caldo de hipótesis sin contrastación.

En medio de toda esta guerra de conclusiones respecto a la utilización de Stonehenge, un grupo de arqueólogos liderados por el prestigioso Dennis Price han encontrado una roca que puede considerarse un hallazgo sin mucha importancia de acuerdo con los niveles de discusión de Stonehenge existentes, pero que me pareció interesante hacer referencia a él.
Se trata de un juguete del hombre prehistórico que habitó Stonehenge, que fue hallado en una de las tumbas infantiles diseminadas en el territorio del complejo. Se cree que tiene unos 2.500 años de antigüedad, y que por lo tanto se enmarca en el período Neolítico (en el que se enmarca el yacimiento de Stonehenge), y simula ser un erizo tallado en piedra.

Fuente: http://www.ojocientifico.com/2008/10/09/hallan-en-stonehenge-un-juguete-del-nino-prehistorico



Video: la Eva Mitocondrial


El Hombre Neandertal

Hace justo 150 años que se descubrieron los primeros fósiles de humanos que acabarían siendo reconocidos como no pertenecientes a nuestra especie. En efecto, en agosto de 1856 unos canteranos procedieron a la voladura de rocas calizas en la cueva Feldhofer, muy cerca de Dusseldorf (Alemania), cuando observaron que entre los restos estaba la parte superior de un cráneo (la calota o calvaria), así como restos de otras partes del esqueleto postcraneal. Los recogieron y se los enseñaron a uno de los propietarios de la cantera, Wilhelm Beckershoff; quien, pensando que podría tratarse de huesos fosilizados de algún oso prehistórico se los regaló a un profesor local de ciencias naturales: Johann Karl Fuhlrott. Éste enseguida se dio cuenta de que eran humanos. Fuhlrott decidió enseñar estos restos a un reputado especialista: Hermann Schaaffhausen (profesor de anatomía de la Universidad de Bonn). Schaaffhausen afirmó que debían pertenecer a una de las razas humanas más antiguas. Quizás pudo ser un bárbaro que vivió en el norte de Alemania unos cuantos miles de años atrás, antes de la llegada de las tribus celtas y germanas.

Sin embargo, hoy sabemos que, de hecho, en 1829 se habían descubierto varios restos humanos en la localidad belga de Engis. Entre ellos había uno, Engis 2, que pertenecía a un humano del mismo tipo del hallado en la cueva Feldhofer. En 1848, en la cantera de Forbes, en Gibraltar, se encontraron más fósiles con esta morfología tan peculiar; se trataba de un cráneo de mujer.

La idea de que la humanidad había sido creada hacía poco más de 6000 años estaba fuertemente arraigada en la mentalidad de la época, incluida la comunidad científica. En 1858, dos años después del descubrimiento de los restos humanos de Feldhofer, se calculó que debía tener una antiguedad de unos 30.000 años. Por lo que cabía suponer que la humanidad era más antigua de lo que se había previsto.

Sin embargo, el gran cambio conceptual se produjo al año siguiente, cuando Charles Darwin publicó su célebre obra: El Origen de las Especies a través de la Selección Natural. Uno de los grandes méritos de su libro consistió en abrir el camino que popularizaría y enraizaría (tanto en la comunidad científica como en la sociedad) la idea de que las especies actualmente vivientes existían gracias a que habían evolucionado a partir de especies anteriores extintas; y a éstas, a su vez, les habría sucedido el mismo esquema. Así hasta llegar a un primer ser viviente que sería el antepasado biológico común de todos los vivientes posteriores incluidos nosotros.